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viernes, 19 de septiembre de 2014

Cómo elegir bolso para el portátil



Ya hemos hablado previamente de los bolsos y le hemos dedicado un post en especial a contar un poco la historia a lo largo de los años y como este preciado complemento para el hombre, remarcamos que no es exclusivo de la mujer, ha tenido un papel fundamental desde la era del Antiguo Egipto hasta la era actual de la sociedad permanentemente comunicada.

En esta entrada vamos a tener un enfoque más práctico. Esta entrada va dedicada a todos aquellos que se deciden por primera vez a comprar un bolso de cara a llevar los documentos, apuntes de trabajo o estudios y el portátil con el que trabajan o toman apuntes.

Es evidente que la primera barrera a la hora de elegir un bolso es la económica. Cuanto mayor sea nuestro presupuesto mayor capricho nos podremos dar. Hay bolsos preciosos de piel y en color negro o tonos oscuros que hacen al hombre que lo lleva aún más interesante. Pero si en tu caso no te puedes permitir un bolso de esta categoría, normalmente es lo que nos sucede a todos hasta que un día nos cansamos y nos pegamos el caprichazo, debes saber que hay alternativas muy válidas a precios más que interesantes. Hay bolsos de material sintético o de plástico que no superan los 50 euros y que ofrecen calidad, buenos acabados y un buen diseño que lucirás orgulloso allí donde vayas.


- Por lo tanto se podría decir también que el material queda supeditado a esta elección de presupuesto personal para la compra. Recomendamos encarecidamente piel pero entendemos que no siempre es posible.

- Otro aspecto fundamental es el diseño y número de los compartimentos. Piensa que necesitas uno principal para el portátil y posiblemente otro de gran tamaño para transportar la Tablet, el lector de ebooks o alguna carpeta junto a tus documentos.
Y esto no es todo, la gente suele olvidarse este punto a la hora de comprarlo pero es importante saber si prefieres un bolso que tenga cremalleras, otro tipo de cierre o simplemente no te importa que no lo lleve. La última opción tiene el gran inconveniente de atraer manos ajenas indeseables luego de primeras es un descarte salvo que lo vayas a usar para ocasiones muy especiales en las que sepas que ese no es un problema. Entre cremallera u otro cierre ya depende de cada diseño y de lo práctico que pueda ser cada uno. No podemos hablar en términos generales sino que habría que ir al modelo específico del bolso para ver sus puntos fuertes y débiles.

- Otro factor a estudiar es el peso. Suele depender del tamaño que elijamos y del material así que está supeditado a lo anteriormente expuesto y poco se puede comentar al respecto salvo que todo hombro agradece el menor peso posible por mucho gimnasio que visitemos a la semana.

- Por último la correa o sistema de bandolera. Lo tienes que tener en cuenta, si quieres llevarlo al hombro o cogido de la mano, si tiene asa, si no la tiene, etc.
También recomiendo fijarse en si la correa que va al hombro tiene zona acolchada, ayuda muchísimo a reducir la sensación de peso sobre el hombro y no nos dejará huellas al transportarlo en nuestras largas jornadas de trabajo.

El bolso a lo largo de la historia



Todos sabemos que el hombre a lo largo de su historia siempre ha necesitado transportar cosas. Los primeros bolsos, por llamarlos de alguna manera, se sabe que fueron realizados con piel de animal o con fibras de las propias plantas.
Dejando a un lado la simplicidad del diseño es imposible obviar la importancia que ha tenido el bolso a lo largo de la evolución del sr humano y sobre todo a lo largo de la evolución de la sociedad. Es un objeto ideal que te permite transportar infinidad de materiales o cosas. En su momento fue comida, granos, cebada. etc. Hoy día las razones a transportar son mucho más variadas y diferentes pero en esencia el uso es exactamente el mismo.
Se han encontrado a antiguos egipcios sepultados junto a sus bolsas con sus pertenecías más preciadas en el interior. También, en la propia lectura de la biblia, se son describen varios personajes junto a bolsos personales. En el siglo catorce, cuando el número de ladrones y carteristas era considerablemente grande, la gente también usaba bolsos para transportar el dinero. Los bolsos han sido también un símbolo a lo largo de la historia y se solían diseñar bolsos especiales como regalos para eventos de gran importancia.
Estos bolsos medievales estaban diseñados con mucha mano y estaban rodeados de historias de amores y canciones. A lo largo de toda la historia los hombres han llevado y usado este tipo de bolsos para transportar sus más valiosas pertenencias.
Hoy día, los bolsos aún tienen un papel fundamental en la sociedad. La gente los lleva cada día en numerosas formas y diseños. Los hay de piel, de hombre, de mano, la típica mochila de espalda y muchos más. Y esto no sólo sucede con la tipología del bolso sino con los materiales en los que se ha confeccionado: plástico, piel, canvas, materiales sintéticos, papel, hay infinidad de materiales y cada día aparecen nuevas materias.


Con el auge tan rápido de las tecnologías, sobre todo de las telecomunicaciones, ahora es habitual que cualquier persona quiera transportar consigo el portátil, la cámara de fotos, el smartphone (cada vez más grande), su lector de ebooks, etc. Y todo eso sin olvidar la cartera para guardar el dinero, los documentos personales y demás.
Es evidente que los bolsos son necesarios. Siempre lo han sido y lo seguirán siendo.
Ahora tenemos la oportunidad de poder elegir entre infinidad de diseños y poder optar tanto por los mejor acabados hecho con materiales de lujo como la piel o por otros más llevaderos en el día a día y que pueden pasar desapercibidos.
La realidad es que todo aquel que lleva bolso sabe de la utilidad de este accesorio de moda para el hombre. Es una prenda más y es necesaria. Cuando te compras el primero dudas. Después sólo quieres comprar el siguiente y poder tener un pequeño catálogo personal con el que elegir que ponerte cuando buscas un outfit concreto y que atraiga miradas, uno negro con un toque más clásico, otro marrón más alegre… Nunca sabes cuándo parar.